La cadena rota de Ordóñez

Por José Núñez Aldana *

La decisión tomada por los diputados del Departamento de Antioquia de entregar la Orden de la Antioqueñidad al exprocurador Alejandro Ordoñez Maldonado para resaltar “lo que hizo en bien de la moral pública y el control a funcionarios”, como lo expresara el diputado conservador Carlos José Ríos, fue el inicio de una cadena que se reventó cuando apenas se armaba su segundo eslabón.

En Santander, la diputada Ángela Hernández propuso un reconocimiento similar a Ordoñez Maldonado para “resaltar su labor con el país”, propuesta que fue rechazada de inmediato por sus colegas recordando que el Consejo de Estado había destituido al exprocurador por haber utilizado su cargo en favorecimiento propio y de terceros, haciendo nombrar a parientes de magistrados de la Corte Suprema de Justicia a cambio de su reelección. Y durante 42 meses, como lo sabe el país entero, utilizó maniobras turbias y leguleyas para mantenerse ilegalmente en el poder.

Las propuestas de antioqueños y santandereanos generaron polémicas y rechazo general en las redes sociales, llevando a la revocatoria, en el caso de Antioquia, de la Orden conferida, con el argumento de que Ordoñez no cumplía con los requisitos para que le fuera otorgada.

Ante todo ello nos preguntamos: ¿acaso un personaje a quien desde el año 2008 se le encargó investigar y fallar los comportamientos de los servidores públicos y el manejo de los dineros del Estado y se dedicó fue a promover persecuciones políticas y religiosas mientras se robaban al país en sus narices, merece reconocimiento público alguno?

Y no dudamos en respondernos: no, todo lo contrario; merece por lo menos un escarmiento público.

En el caso de Agro Ingreso Seguro, el exprocurador insistió ante la Corte Constitucional que estudiara una tutela que buscaba tumbar la decisión de la Corte Suprema de Justicia que condenó a 17 años de prisión a Andrés Felipe Arias.

A un Superintendente Financiero que permitió una estafa de $340.000 millones a través de Interbolsa al que la Procuraduría había sancionado en primera instancia en el año 2013 con destitución e inhabilidad por 12 años para ejercer cargos públicos, la Procuraduría de Ordóñez en fallo de segunda instancia en el 2015 le ‘tumbó’ la falla gravísima y le modificó la sanción, quedando esta en apenas en 10 meses.

El gravísimo caso de Reficar, que tiene escandalizado a tirios y troyanos, pasó ante los ojos  de Ordóñez pero su ceguera no le permitió ver los sobrecostos que hoy todos conocen; habían sido denunciados desde el año 2012 ante la Procuraduría, pero nunca se tuvo noticia del estado de las investigaciones. Tuvo que ser la Contraloría General la destapara la olla putrefacta de la corrupción en los contratos con CB& y el robo descarado de miles de millones de dólares. El diligente procurador no vio absolutamente nada.

Las denuncias por los sobornos de Odebrecht fueron interpuestas inicialmente en el año 2010 ante la Procuraduría de Ordoñez por la Red Nacional de Veedurías, pero no hubo manera de que las debidas investigaciones avanzaran. Ahora alega el exprocurador que no tuvo las pruebas que hoy se tienen.

Es decir, como es sabido por todos, mientras se robaban descaradamente los recursos de los colombianos el flamante procurador Ordoñez incumplía su deber, y -entretanto – se dedicaba a perseguir a quienes pensaban diferente a él, inhabilitando a todo aquel que pudiera competirle en la carrera presidencial.

Para fortuna de los colombianos decentes, el papel protagónico de las redes sociales logró, en tiempo récord, frenar esa cadena de inmerecidos tributos que amenazaba tomarse las corporaciones públicas del país, exaltando a un funcionario venal, inescrupuloso, irrespetuoso, que pretende llegar a la Presidencia de la República bajo la sombra y con el apoyo de la ultraderecha amenazante y guerrerista.

Nos toca, en consecuencia, a quienes no tenemos una venda sobre los ojos, seguir firmes y alertas, promoviendo no solo candidaturas que garanticen la implementación de los acuerdos de Paz y la reconciliación de los colombianos sino, sobre todo, que representen un modelo distinto al de los exservidores públicos que, tras haber apoyado la imperante corrupción o haber sido protagonistas de esta, aseguran cínicamente que están dispuestos a combatirla.

* Contador público, analista financiero.

Otras columnas del mismo autor:

– Uribismo vs. Vargasllerismo

2 Comments

  1. Excelente análisis necesitamos más columnistas de pensamiento diáfano que ayuden a quitar las vendas de los ojos y agudize el sentido común de nosotros los Colombianos.

  2. QUIEREN ALGO MÁS CLARO SOBRE LAS ANDANZAS DEL EXPROCURADOR?…UN SER MALÉVOLO QUE HOY ESTA ” MARCHANDO” EN CONTRA DE LOS CORRUPTOS… QUÉ TAL SU DESFACHATEZ.?

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