La desigualdad

ivan-martinez2Iván Martínez Ibarra *

En muchos foros, seminarios, disertaciones, artículos, discursos políticos, entre otros, se afirma de manera categórica que uno de los principales problemas de Colombia y en especial de Cartagena es la ‘desigualdad’. Desigualdad, por definición, es la relación entre dos situaciones, cosas o personas que no son iguales.

Debemos tener mucho cuidado con esa afirmación. Nuestro enemigo no es la desigualdad; nuestro enemigo es la pobreza, la ignorancia, la falta de oportunidades, la corrupción y el deterioro de los valores, entre otros.

Durante una célebre presentación de la otrora primera ministra del Reino Unido desde 1979 hasta 1990, Margaret Hilda Thatcher, la llamada ‘Dama de hierro’, le criticaron que al final de su mandato la desigualdad hubiera aumentado. Ella aceptó la crítica diciendo que, efectivamente, los ricos son mucho más ricos que cuando arrancó su mandato, pero los pobres son menos pobres,  y eso es lo realmente importante. Y dijo también que a algunos socialistas -en efecto – les interesa que la brecha entre ricos y pobres, la llamada ‘desigualdad’, sea más pequeña, pero sin importarles que los pobres sean más pobres.

El peor enemigo de la pobreza es el aparato productivo, este proviene de la riqueza. Le sirve más a las masas una gran extensión de tierra árida en manos de una rica empresa, que cuente con los recursos para llevarla a su máximo potencial, que tomar esa misma tierra árida y repartirla entre muchos que no tienen los medios para hacerla productiva, y que serán esclavos de las ayudas estatales que desangran las finanzas para mantener un ciclo perverso de pobreza nacional.

Vende mucho el discurso: “abajo los ricos, abajo las grandes empresas y conglomerados económicos explotadores y concentradores de riquezas…” pero esos ‘diabólicos’ son los que convierten el trabajo de las masas en salarios para de esa manera (no afirmo que sea la única ni la mejor) salir de la pobreza. Sin ese aparato productivo el trabajo será pasear con una hoja de vida debajo del brazo, y ese sí que maltrata y paga mal.

Apoyemos el emprendimiento privado, generemos ambientes propicios para la inversión, manejemos con mucha responsabilidad el equilibrio entre los temas medioambientales, los derechos de las minorías étnicas, los temas de socialización (en algunos casos chantajes y extorsiones de algunos avivatos) con el derecho y la necesidad de aumentar la inversión y calidad de vida de todos.

Pensemos bien y veamos el caso de Venezuela, donde, sin duda alguna, el castro-chavismo ha disminuido de manera  asombrosa la desigualdad. Ahora están todos igualmente jodidos.

Otras columnas del mismo autor:

– La fuente de nuestra energía es asunto de todos

– ‘Sí o No’

* Exviceministro de Infraestructura

2 Comments

  1. María Cristina Martínez dice:

    Excelente columna la de Iván , describe claramente el fenómeno que quiere implantar un socializó mal entendido . Felicitaciones !!!!!

  2. María Cristina Martínez dice:

    Excelente columna la de Iván , describe claramente el fenómeno que quiere implantar un socialismo mal entendido . Felicitaciones !!!!!

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