De seudoveedores y otras plagas

Por Pablo Bustos Sánchez *

La reciente captura en la Ciudad Heroica de un individuo que se hacía pasar por veedor: Arnulfo Molina Polo, sumada a las medidas dictadas tiempo atrás contra David  López  Romero -quien aducía tener una estrecha relación conmigo por cuenta de una foto que me solicitó le permitiera tomarse cuando yo atendía una diligencias en el Palacio de Justicia-, abren una discusión inaplazable y es el tema de la ética en el ejercicio del control social veedurial.

Más allá  de las investigaciones y sanciones judiciales por los hechos gravísimos de que se les acusa, cuyas penas en caso de ser hallados responsables debieran ser aún más severas por el hecho de cometer dichos actos de corrupción en nombre de la lucha contra la corrupción; y porque resultan ser peores que los corruptos a quienes amparan; y además porque pervierten un mecanismo de participación ciudadana en su condición de farsantes  seudoveedores; e igualmente porque son una plaga peor que los propios corruptos, ya que engañan a la comunidad, distraen a la autoridades y se enriquecen o acceden a cuotas de poder a sabiendas de que son obtenidas ilícitamente.

La corrupción de veedores, fiscales, jueces y miembros de órganos de control como contralorías y personerías, entre otros, abre por un lado la discusión sobre la necesaria sanción social que deben infringírseles, y por otro lado sobre la necesidad de depurar dichas figuras.

Lo anterior incluye a los ‘veedores’ sacamicas, es decir hechos a manera de comités de aplausos, constituidos para enmascarar incondicionalmente la actuación irregular de administraciones y entidades venales, o los ‘veedores’ de bolsillo, que simplemente se presentan como tales para tratar de escalar a las fases posteriores, o como puerta de entrada a otras esferas de la corrupción.

Por fortuna el mismo ojo vigilante de algunos servidores públicos y de la comunidad en general los tiene identificados, solo que no todos se han atrevido a denunciarlos. Nosotros hemos denunciado e incluso puesto tras las rejas a varios, o los hemos excluido del espacio de legitimidad moral de las veedurías a través de un control ético sostenido, y hemos venido invitando al conjunto de la sociedad civil a que haga lo propio. Hay que ponerles lupa a los seudoveedores y sus falsas veedurías creando auténticas y legítimas veedurías, logrando asimismo que la condición de veedores no sea de unos pocos que se creen depositarios de la integridad y la decencia, sino que lo sea del conjunto de la ciudadanía: vigilemos nosotros mismos; todos; es un derecho y un deber patrio y ciudadano.

En buena hora y de manera sostenida el portal Revista Metro ha venido poniéndole la lupa a este muy preocupante problema, documentando las actuaciones non sanctas adelantadas en Cartagena y Bolívar. Da vergüenza decirlo, pero es un fenómeno preocupante también en el resto del país, el cual es preciso conjurar lo antes posible.

Un régimen autorregulatorio o código de disciplina del veedor, en un escenario donde se presenten, investiguen y sancionen a los falsos veedores, es fundamental, y a eso debemos apostarle.

* Abogado – Director de la Red de Veedurías Ciudadanas de Colombia

Contexto:

– Imputación de cargos a ‘veedor’ abre debate sobre correcto ejercicio del control social

Red-Ver pide que falsos veedores le respondan a la sociedad y a la Justicia

Las Veedurías en Cartagena, ¿realmente ciudadanas?

– Presidente de la Red de Veedurías de Colombia, Pablo Bustos, previene sobre falsas veedurías ciudadanas

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– Cómo reconocer a los falsos veedores

– Presidente de Red-Ver denuncia mensajes amenazantes de ‘veedor’ de Cartagena

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