Inversión al debe

danilo-contrerasPor Danilo Contreras Guzmán *

Las cifras de pobreza en Cartagena son espeluznantes. Un reciente documento de Cedetrabajo señala: “en un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Bolívar con base en la Encuesta Continua de Hogares del DANE, se evidenció que el 64,4% de la población está en riesgo de caer en nuevamente en situación de pobreza, lo que sugiere que las políticas públicas no sólo deben apuntar a sacar de la pobreza a quienes ya están, sino que debe enfrentar el riesgo de caer de aquellos que están en el filo de la navaja (Rueda de Vivero y Espinosa,2009)”. Sabíamos que el 26,2% de la población vive en pobreza extrema y 40 mil en indigencia.

Pero en el mismo documento se lee: “Frente a esta realidad de altos niveles de pobreza y desigualdad social, el presupuesto de Cartagena en el programa para superación de Pobreza extrema y desigualdad social, se le asignan recursos por $3.873 millones en el 2017, recursos que son insuficientes para la crisis social”.

Paradójicamente Cartagena cuenta el PIB más alto después de Bogotá y Bucaramanga, de lo que se deduce la existencia de una gran concentración de la riqueza. (Ayala – Meisel, 2016)

Esto, claro está, no es un problema de la Administración actual; es un problema estructural que ningún gobierno se ha atrevido a enfrentar, pese a los lemas de lucha contra la pobreza y la exclusión.

Los alcaldes deben contar con todas las facultades para hacer realidad su plan de gobierno. Atendiendo a este criterio, por principio, los programas impulsados por Manolo Duque merecen el apoyo ciudadano. Sin embargo, causa inquietud que la mayoría de proyectos de esta y recientes administraciones se adelantan con una ‘tarjeta débito’. María Mulata contó con su crédito por $100 mil millones y Vélez ni que decir. Las resultas son poco edificantes.

Bonet y Reina en su investigación ‘Necesidades de inversión y escenarios fiscales de Cartagena’ de 2015, señalan que Cartagena tiene un riesgo fiscal importante, consecuencia de contingencias judiciales que correspondían al 74.2% de los ingresos corrientes de 2014, justamente la fuente que suele pignorarse para los empréstitos.

Critican la capacidad fiscal del Distrito para afrontar la inversión y el poco dinamismo de las fuentes de recursos comparándola con Barranquilla al comentar que “Cartagena cuenta con una serie de tributos poco dinámicos como teléfonos, ocupación de vías, espectáculos públicos, estampillas y sobretasa a la gasolina”, y más adelante señalar que “otros gravámenes que tienen una importante contribución en Barranquilla, como estampillas, alumbrado público, avisos y tableros y delineación y urbanismo, tienen muy poca importancia en Cartagena. Mientras en Barranquilla estos cuatro tributos contribuyeron con $161,1 mil millones al presupuesto de 2014, en Cartagena el ingreso por todos los otros tributarios solo alcanzó $72,2 mil millones”.

Duque se juega la misma carta de gobiernos anteriores: inversión al debe. Sin embargo, el gasto no parece atacar la pobreza y amenaza ineficiencia en la ejecución si nos atenemos a la falta de proyectos en fase 3.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

Contexto:

– A estos datos nos enfrentamos

– La cuota inicial de un nuevo problema

– Las inquietudes siguen

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