¿Bailarines incomprendidos?

Por Anthony Sampayo Molina *

Una gran polémica generó en nuestro país una reciente celebración de año nuevo donde delgados de la ONU, encargados de la verificación en el cumplimiento de los acuerdos de paz de La Habana, se sumergieron en un emotivo y contagioso baile junto con guerrilleros de las FARC en el municipio de Conejo, en La Guajira, un hecho que dividió opiniones entre aquellos que se escandalizaron con el espectáculo y quienes le restaron importancia. Lo cierto es que al margen de quien tiene la razón, lo preocupante parece ser la imposibilidad que se tiene de fijar una posición objetiva por parte de los colombianos que permita en un momento dado encontrar puntos de convergencia en el tema.

Una cosa es clara, y es que si en verdad queremos la paz, debemos dejar atrás aquella forma de pensar que justamente nos ha sumergido no sólo en el conflicto armado interno sino en una violencia en todos los demás ámbitos del país. Pareciera que en Colombia no hayamos aprendido nada en 50 años de guerra; al parecer por estar preocupados viendo el bosque hemos ignorado los árboles. No hemos podido aprender aquel principio fundamental que para poder entender al otro, debemos primero colocarnos en su lugar y si una vez hecho eso, nuestra posición sigue siendo la misma, entonces podemos decir que hemos generado una opinión objetiva.

Toca aceptar que Colombia está radicalmente dividida en torno al proceso de paz y que quienes defienden una u otra posición exponen argumentos válidos que merecen nuestro respeto. Fue justamente dicha polarización la que vio en la ONU una prenda de garantía e imparcialidad en el desarrollo del controversial proceso, ambos lados esperan encontrar en dicha misión de verificación un sujeto capaz de representarlo en el momento que crean existe algún incumplimiento o una falla en desarrollo del acuerdo, es por eso, que la posición de las Naciones Unidas no puede verse vulnerable hacia alguna parte; debe ser firme, objetiva, que genere confianza y transparencia y resulta indiscutible que, con su actuar, los representantes de la misión minaron la confianza de una de las partes. Tal vez aquellos que apoyan ciegamente el proceso vean como irrelevante lo ocurrido pero, la pregunta es, ¿y los demás?

¿Cómo se sentirían las víctimas de un delito si vieran al fiscal, al juez o al representante del ministerio público de parranda con el acusado? ¿Ello significa necesariamente que esa persona no va a cumplir con el rol encomendado? Por supuesto que no, pero no por eso es una situación que tengamos que ver con complacencia. Siendo más específicos en el caso que nos ocupa, ¿cómo se sentirían aquellos que apoyan el proceso de paz si se filtrara un video donde esos mismos delegados se encontraran departiendo en El Uberrimo junto con el expresidente Uribe al calor de unos aguardientes? Estoy seguro que las mismas FARC los hubieran expulsados.

Aunque lo más curioso de todo esto es que, a pesar de que las mismas Naciones Unidas mostraron su desacuerdo con la conducta de sus delegados disponiendo la separación inmediata de sus cargos, aquí en Colombia mucha gente sigue defendiendo lo indefendible y justificando lo injustificable, y exponen frases y memes románticos y populistas en el sentido de que prefieren a las FARC bailando y no disparando, no faltando aquel que habla de algún baile de Uribe, como si la discusión se tratara de ello.

Si Colombia, fundamentada en el simple fanatismo político, desaprovecha hechos indiscutiblemente reprochables como el ocurrido para mostrar unidad, pierde entre otras cosas una oportunidad para mostrarle a las FARC que hemos adquirido una madurez tal que no estamos dispuesto a permitir ciertas conductas que puedan afectar el respeto por las diferencias, que son aspectos que lesionan principios democráticos básicos, y que los miembros de ese grupo insurgente deben entender y practicar si quieren en verdad desarrollarse políticamente en el país.

* Abogado Especialista en Derecho Penal y Criminología

1 Comment

  1. jadapespa dice:

    De acuerdo, es lo que yo he opinado y hubiese escrito con los mismos ejemplos.

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