La naturaleza como reparadora de la vida

Por Moraima Salom Villalba

“La naturaleza como reparadora de la vida”. Ese el mensaje que quiere hacer llegar Ana González Rojas con su exposición ‘Un lugar en el trópico’ que hace parte de la XI edición del Cartagena Festival Internacional de Música y se encuentra expuesta en el Museo de Arte Moderno de la ciudad.

Las piezas de su exposición tienen origen en el trabajo que viene realizando con comunidades desplazadas del Chocó que llegaron a Bogotá en busca de esperanza. De allí que el punto de partida tenga como base una idea popular simbolizada en materiales comunes como una flor, una pelota o un vestido a los que González les da una segunda vía que a la vez les devuelve a las personas desplazadas un poco de dignidad.

Por ejemplo, ‘Libere’ es un cuadro de una niña desplazada del Chocó llamada Yiseth que llegó a Bogotá con sus familiares. González Rojas se dio cuenta que era muy alegre y se le ocurrió realizar un video y unas fotografías de la niña bailando vestida con un traje blanco, el mismo con el que Yiseth llegó a Bogotá. Esa “imagen quiere rescatar esos lindos recuerdos que se tienen a pesar de la tragedia”. Y es la imagen de la XI edición del festival. Y es también el alma que viaja con ella a través del destierro. ‘Libere’ en latín quiere decir niño y también significa libertad.

Al mismo tiempo con el desplazamiento social venía el desplazamiento de la naturaleza; al quedar las casas abandonadas se llenaban de maleza. Entonces, encontró la conexión con el concepto de mutualismo entre dos especies que solo habitan en las selvas tropicales: la abeja y la orquídea góngora. Para rendirle un homenaje a este ciclo de vida que consiste en que una abeja macho necesita la orquídea para perfumarse y atraer las abejas hembras.  y a la vez la góngora necesita a la abeja para recibir el polen. Un ciclo de supervivencia y equilibrio.

Un objeto como el vestido es confeccionado por González con materiales como la porcelana, el bordado y técnicas de pintura. Ella es una convencida de que el artista debe ser perfeccionista en su oficio y se compara con una artesana que teje una mochila para evocar la paciencia que ya no tenemos y la meditación lenta. Por eso cree que la artesanía es un medio reparador de paciencia y perfección. Aunque los ocho mil años de historia que hay detrás del tejido de una mochila de los nativos de la Sierra Nevada de Santa Marta no se pueden reducir a un museo.

La serie se compone de las durmientes, las flores de sanación de los Huitotos que restauran el aire, un video documental sobre la relación entre la abeja y la góngora, la destrucción, las orquídeas, los objetos (vestidos), las piezas en porcelana y los grabados. González, que es una artista prolífera, trabaja la fotografía, el dibujo, la porcelana, la tela y la ilustración científica. Desde niña tiene pasión por la pintura, tomó clases de ballet, una abuela le enseñó el bordado, la lectura de ‘Las flores del mal’ de Charles Baudelaire la marcó. El poeta francés le mostró los contrastes; la dureza pero también lo sublime. Estudió arquitectura y una maestría en artes y medios y todo ese aprendizaje lo vinculó cuando empezó a trabajar con las personas desplazadas.

Cuando se le preguntó cómo hizo para construir su obra con conceptos tan duros como el desplazamiento, González se limitó a responder: “es pura intuición femenina”.

‘Un lugar en el trópico’ es la muestra de que el arte tiene un impacto social porque la vida te da segundas oportunidades.

Contexto:

– Desde hoy y hasta el 16 de enero, Cartagena en modo Festival Internacional de Música

– Así se vendrá el Hay Festival Cartagena – 2017

– Con diversos actos, Cartagena y Bolívar celebran el ‘Día del Músico’

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