Zarina del Turismo local invita a denunciar abusos de ciertos comerciantes

La presidenta ejecutiva de la Corporación de Turismo Cartagena de Indias -Corpoturismo, Zully Salazar Fuentes, les pidió a residentes y visitantes, al consumir bienes y servicios durante la presente temporada turística y en todo momento, actuar con legalidad y exigir que los demás lo hagan.

La zarina de la llamada industria sin chimeneas se refirió a los supuestos cobros excesivos que se vienen realizando en varios lugares de la ciudad, denunciados por diversos medios de comunicación y a través de las distintas redes sociales, manifestando que “es inconcebible e indignante que haya cobros como el publicado, y que haya prestadores de servicios que abusen así de los turistas”.

Mediante un comunicado de prensa, Salazar Fuentes advirtió que “no podemos permitir que unos pocos dañen la imagen de nuestra ciudad y compitan de manera dan desleal con el comercio formal”, asegurando que desde la entidad a su cargo y desde la Alcaldía del Distrito “serán incrementados los controles y sanciones a que haya lugar”.

La funcionaria destacó que la supuesta factura publicada en medios y redes, que probaría un presunto cobro de $352.000,oo por dos piñas coladas y el alquiler de una carpa y dos asoleadoras, ” incumple todos los requisitos legales”, ya que en la misma no figura el nombre del establecimiento ni su Número de Identificación Tributaria -NIT, por lo cual no se puede establecer el supuesto responsable de los cobros excesivos.

Por ello, Salazar hizo un llamado a consumir bienes y servicios en establecimientos formales, a los que se les pueda exigir la entrega de facturas con sus nombres o razones sociales y sus NIT.

“Además, siempre deben pedir la lista oficial de precios del establecimiento, o en su defecto preguntar el costo de estos antes de consumirlos”, recalcó; “esto opera especialmente para bienes y servicios en sitios públicos, como las playas, entre otros”.

La Casa del Consumidor de Cartagena de Indias, frente al Teatro Adolfo Mejía

La presidenta de Corpoturismo recordó que en Cartagena existe la ‘Casa del Consumidor’, que es el lugar al cual deben acudir los ciudadanos en caso de sentirse engañados.

“Para sus denuncias los afectados deben realizar, como ocurre en todos los países del mundo, los protocolos correspondientes”, señaló Salazar. En el remitido a los medios se informa que, para los efectos correspondientes, se debe acceder al portal www.redconsumidor.gov.co o instaurar la respectiva queja al correo electrónico casadelconsumidorcartagena@sic.gov.co.

La Casa del Consumidor de Cartagena de Indias se encuentra localizada en la Plaza de La Merced, frente al Teatro Adolfo Mejía, y sus teléfonos son el 01 8000 910 165, extensión 89800 a 89819; y el 316 5229534 extensión 89800 a 89819.

El horario de radicación de documentos, de lunes a viernes, es de 8 de la mañana a 4 y media de la tarde.

“Sean legales”: Salazar

La presidenta ejecutiva de Corpoturismo les pidió igualmente a los prestadores de servicios turísticos “ser legales con los turistas; conductas como hacerles cobros exagerados por bienes y servicios, o que estos sean de mala calidad, atentan contra la industria de viajes y turismo de la ciudad, pues le restan competitividad al destino, lo que amenaza la sostenibilidad de éste en el tiempo”.

Salazar recordó asimismo que, como entidad de promoción, Corpoturismo es la encargada de promocionar a Cartagena como destino de turismo en Colombia y el mundo, y que en ese contexto trabaja de la mano de los sectores público y privado locales y nacionales para que la ciudad gane en competitividad turística, de manera que los visitantes vean cumplidas sus expectativas.

“En ese contexto”, señaló, “hemos realizado campañas de la mano del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el Viceministerio de Turismo y el Fondo Nacional del Turismo -Fontur, junto con las autoridades locales, para capacitar a los prestadores de servicios en temas como atención al cliente y fijación de tablas de precios en sus establecimientos, como lo hicimos con los restaurantes de La Boquilla, y en general a cuidar el destino, mediante el desarrollo de una actividad legal y respetuosa con el cliente”.

Manifestó también Salazar que, “en conjunto con la Alcaldía Mayor de la ciudad, en cabeza de Manolo Duque, Corpoturismo continuará trabajando por la competitividad y sostenibilidad del destino Cartagena de Indias, cuya industria de viajes y turismo es uno de los motores de la economía local, y el que aporta alrededor del 33% del empleo formal de la ciudad”.

 

 

Un problema de nunca acabar

El pasado 12 de julio, el diario El Universal, bajo el título “Los ‘pide, pide’ hacen de las suyas en La Boquilla”, informó sobre lo que calificó “el más reciente caso de sobrecostos en los alimentos en La Boquilla”, el cual “se ha vuelto viral en las redes sociales” luego de que “unos turistas tomaron la foto de la factura por el cobro de 271 mil pesos por tres mojarras rojas, una mojarra negra, cuatro sancochos de pescado y dos bebidas” (Leer noticia).

Más de un año antes, el 15 de mayo de 2015, sería el diario El Heraldo el que, bajo el título <<“Abusos en precios van a alejar a turistas de Cartagena”: Zully Salazar>>, informara que a una pareja de caleños les cobraron “$226.000 por tres sancochos de róbalo, dos cervezas y una gaseosa, en un restaurante del balneario de La Boquilla”, pero que “este episodio que escandalizó a la ciudad y al país no es un caso aislado”, ya que según el mismo medio “el sábado pasado se registró otro incidente”, cuando “un grupo de comensales del interior del país quedó estupefacto cuando quien lo atendía le trajo la cuenta”, que “ascendía a $400.000” (Leer noticia).

En estos casos, como en el de este año, el lugar común es la publicación de facturas sin NIT ni nombres de responsables, las declaraciones de la presidenta de Corpoturismo pidiendo a los comerciantes no matar la ‘gallina de los huevos de oro’ que es el Turismo, y el grito en el cielo de algunos restauranteros que aseguran que, de haber cobros excesivos, quienes los realizan son otros. “El problema no son los restaurantes, que suelen ponerse de acuerdo para tener las mismas tarifas, sino de muchos de los intermediarios, a los que algunos llaman los ‘pide, pide’, que terminan poniendo el precio según el ‘marrano’ y ganan a veces más que los mismos dueños de los negocios”, reveló un habitante de La Boquilla que pidió reserva de su nombre.

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