Argemiro, un batallador infatigable de la Política

jorge-carcamo16aPor Jorge Cárcamo Álvarez *

A Argemiro Bermúdez lo conocí cuando él era concejal de Cartagena y yo fungía como personero del Distrito.

No tuvo que pasar mucho tiempo, ni suceder grandes cosas, para darme cuenta de que era un político diferente: serio, estudioso y esmerado con los problemas de la ciudad.

De inmediato nos unió una bonita amistad que nos propusimos cultivar con actividades sencillas pero fructíferas: charlas interminables, intercambio de libros y la asistencia, todos los jueves, como en la práctica de una religión, a la oficina del exalcalde Manuel Domingo Rojas, a una animada tertulia en la que se debatía, con importantes personalidades de la ciudad, sobre lo divino y lo humano y, principalmente, sobre los principales problemas que aquejan al país, al departamento y a la ciudad.

Él, con su habitual franqueza y su sólida preparación intelectual, era el nervio y ángel de las reuniones. Nos acostumbramos a escuchar sus largas pero bien argumentadas intervenciones. No importaba cuál fuera el tema que se tratara, siempre estaba preparado y tenía puntos de vista interesantes, los cuales defendía con la enjundia que siempre lo caracterizó.

La última vez que compartimos fue en una reunión con la dirigente liberal Piedad Córdoba, días antes del plebiscito. En dicho encuentro, con un par de libros, uno en cada mano: uno sobre justicia transicional y el otro sobre posconflicto, casi que a manera de arenga, Argemiro expuso sus contenidos, dejando muy claro su compromiso indeclinable con La Paz de Colombia.

Su pensamiento liberal era irreductible y genuino. Quería al Partido como ninguno otro. Era su sempiterno presidente en Cartagena y la voz más autorizada para hablar de su historia. Se identificaba con el rojo intenso de las ideas progresistas de Uribe Uribe, Gaitán y Galán.

Fue, además, como parecía tener tiempo para todo, un infatigable dirigente deportivo, amante de la pelota caliente y de todas las disciplinas deportivas.

Argemiro fue, sin duda, un soñador inmenso que nos deja una bonita tarea que aprender, y es que, aún en medio de la corrupción que encierra lamentablemente el ejercicio de la política tradicional, sigue habiendo campo para practicarla con dignidad, probidad y decencia. ¡Ese fue su legado!

Mi más sentido pésame a Gloria, su esposa, y a todos sus hijos.

Hasta siempre, Argemiro.

* Abogado, especialista en Derechos Humanos, Alto Consejero para el Postconflicto.

E-mail: carcamoj1@yahoo.com – Twitter: @JorgeCarcamoA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial