Angustioso S.O.S. a las autoridades por la creciente inseguridad en Cartagena

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Este fin de semana, varios hechos desligados entre sí retrataron de cuerpo entero una situación que en Cartagena muchos pretenden esconder: que la ciudad se encuentra a merced de la delincuencia.

Y aunque pareciese que la consigna fuera que sobre la galopante inseguridad no se hablara duro ni mucho, para no matar -así lo dicen algunos, “la gallina de oro del Turismo”, el hecho es que la situción se salió de madre y ya comienzan a surgir voces que exigen la implementación de medidas de choque, algunas de ellas seguramente drásticas e impopulares pero posiblemente necesarias, como la prohibición de los parrilleros en motos y la vigilancia de infantes de marina en todos los barrios de la ciudad.

El sábado (17 de septiembre), en el barrio Armenia, un humilde trabajador: Patricio González Orozco, fue vilmente asesinado luego de que intentara evitar que unos malhechores atracaran al propietario de una tienda donde jugaba dominó. Ese mismo día, sobre la Avenida del Lago, cerca del concurrido Centro Comercial Caribe Plaza se produjo una balacera luego de que dos hombres armados intentaran intimidar, según se dijo para atracarlo, al conductor de un vehículo que transitaba por el lugar. En la madrugada del mismo sábado, en el corregimiento de La Boquilla, un hombre de escasos 20 años: Heiner Ortega Cueto, desempleado, fue asesinado de varios impactos de arma de fuego. El domingo (18 de septiembre), en el Pie de la Popa, en una tienda localizada en una de las calles más concurridas del barrio, fue asesinado el exbeisbolista, exsoftbolista y exdirigente deportivo Napoleón Perea Fernández por robarle un celular. Ese mismo día, en Bocagrande, dos individuos entraron a un reconocido restaurante, revólveres en mano, y despojaron al empresario Alfonso Hilsaca Eljadue y a varios de sus familiares de las pertenencias que portaban. Horas después habría de saberse que en la Zona Norte de la ciudad, concretamente en el Condominio Terranova de Indias, cinco maleantes fuertemente armados entraron a la brava a la residencia del gerente General de Coosalud, Jaime González Montaño, e intentaron -por fortuna sin éxito – ingresar a las habitaciones. Entre hecho y hecho, según se asegura principalmente a través de las redes sociales, se presentaron a lo largo y ancho de la Ciudad Heroica decenas de atracos, la mayoría de ellos cometidos por individuos que llegaron y huyeron en motocicletas.

Una vez conoció el asesinato de Napoleón Perea Fernández, hijo del fallecido narrador deportivo Napoleón Perea Castro y de la exfuncionaria de la Personería distrital Elvira Fernández Vda. de Perea, el alcalde de Cartagena, Manolo Duque Vásquez, ofreció “una recompensa de hasta $20 millones a quien ofreciera información que condujera a la captura de los criminales” y convocó al habitual Consejo de Seguridad, donde habrán de tomarse decisiones para enfrentar la delincuencia, como ocurre cada vez que suceden hechos similares. Al parecer, al Consejo de Seguridad el mandatario llevará la propuesta de restringir la circulación de motocicletas con parrilleros en varios barrios de la ciudad, entre ellos Manga y Bocagrande.

La ciudadanía, sin embargo, considera que llegó la hora de buscar verdaderas soluciones al problema más grave que vive la ciudad. Al menos, así se percibe de los comentarios que a través de las redes sociales vienen haciendo cada vez en tono más fuerte centenares de hombres y mujeres indignados. De hecho, varios de ellos han coincidido en que hay que pasar de la opinión a la acción, de la comodidad del mundo virtual a las plazas y calles, para exigir de las autoridades que tomen el toro por los cachos y adopten medidas realmente efectivas, aunque con ellas afecten intereses de sectores poderosos de la ciudad.

“Sabemos que los operadores turísticos pretenden que por fuera no se sepa que la ciudad está invivible por la galopante inseguridad, pero el tema debe ser asumido por las autoridades con la debida responsabilidad”, señaló en Facebook un cibernauta. “El gremio de los mototaxistas, y algunos empresarios que venden motos, respaldaron al alcalde en su campaña, y por eso puede ser que el alcalde no se meta con ellos, pero llegó la ahora de que asuma su deber como comandante en jefe de la Policía”, conceptuó otro internauta a través de la misma red social. Otros, preocupados por la falta de respuesta efectiva de los funcionarios distritales, lanzaron un angustioso S.O.S. a las autoridades de otros niveles, particularmente del orden nacional.

“A Cartagena la gobierna la delincuencia, ¿quién tendrá que poner el muerto para que aparezca la verdadera autoridad?”, se preguntó el dirigente popular Orlando Díaz a través de su cuenta en Twitter. “Por la vida e integridad en #Cartagena #MovilizacionYa; asesinatos son pan de cada día en #Cartagena, @ManoloDuqueV, exigimos resultados para garantía de vida e integridad”, publicaría sobre el tema el expersonero Neil Fortich.

“Hoy lunes a las 7 p.m. en el parque Román de Manga, realizaremos una reunion de vecinos que quieran asistir y vecinos de otras comunidades para tratar un único tema: la inseguridad galopante y las acciones a seguir para defendernos. Es hora de movilizarnos. Sacaremos conclusiones de los pasos a seguir, ¡esperamos que todos nos acompañen!”, publicó en su muro en Facebook el abogado y animalista Juan Carlos Cárcamo. Según se supo, a la reunión vienen convocando, de igual manera, los miembros de la Asociación de Vecinos de Manga, Asomanga.

Las primeras medidas

La primera decisión que se tomó durante el Consejo de Seguridad convocado por el alcalde Manolo Duque, ante la creciente ola de atracos y atentados, fue restringir las motocicletas con parrilleros en Bocagrande, Castillogrande, El Laguito, Manga, Pie de la Popa y Crespo, durante al menos dos meses.

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