Caso de niña que sobrevive a caída de un piso 26 despierta solidaridad y abre debate sobre falta de controles

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La niña que sobrevivió milagrosamente tras caer del piso 26 de un edificio del sector turístico de Cartagena no solo llevó a que el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, y la directora de Desarrollo Social del Departamento, Jackeline Howard Pardo, se apersonaran del caso y se solidarizaran con ella y su familia.

Además, luego de que los medios de comunicación dieran a conocer los pormenores del hecho, la opinión pública nacional reaccionó de múltiples maneras, escuchándose voces pidiendo que las autoridades de todo orden hagan cumplir cabalmente lo dispuesto en el Código del Menor, impidiendo, con todas las herramientas a su alcance, que los niños trabajen hasta altas horas de la noche.

En el caso del Gobierno departamental, lo que se supo fue que el mandatario de los bolivarenses, una vez conoció el hecho, ordenó  que a la menor se le brindara la mayor y mejor de las atenciones.

Y él mismo se puso al frente de las acciones que conllevaron, en un principio, a que a los padres de la menor: Milciades Mendoza y Diana Vásquez, pudieran viajar a Cartagena desde Medellín, a donde habían llegado, obligados por el paramilitarismo, de su natal El Carmen de Bolívar; y después a que se le brindaran oportunidades de estudio a la niña, de trabajo a su padre y de contar con una vivienda digna a toda la familia.

“Vamos a tramitar un subsidio de arriendo en Cartagena, si prefieren quedarse en esta ciudad, o en El Carmen de Bolívar, si prefieren volver allá”, señaló Turbay Paz; “además, queremos darle una oportunidad de trabajo al señor Mendoza”.

Por su parte, Howard Pardo aseguró que la Administración va “a gestionar el ingreso al colegio a la menor, ya que es importante que no estén por fuera del sistema escolar”.

 

El caso

De acuerdo con lo informado por diversas fuentes, entre ellas varios familiares de la menor, esta llegó a Cartagena, procedente de El Carmen de Bolívar, y se alojó en casa de un tío: José Mendoza, en uno de los cordones de miseria que rodea Cartagena: un sector de invasión conocido como Los Girasoles de Albornoz. Allí, la niña, que tenía inclinaciones musicales, conoció a unos vecinos que la vincularon a un grupo vallenato con el que trabajaba esporádicamente tocando instrumentos de percusión.

Según habría de contar su tío José, el pasado martes, luego de haber tocado en varias plazas y plazoletas en el Centro Histórico de Cartagena el grupo se trasladó a Bocagrande, en cuyas playas tocaron varias piezas contratadas por “un hombre del que solo se sabe que llamaban ‘Júnior’.

De acuerdo con una nota en el diario El Universal, José Mendoza aseguró que el llamado ‘Júnior’ le pidió al grupo vallenato que subieran a “su apartamento, en el edificio Palmetto (en Bocagrande) y allí amanecieron tocando (…)” hasta “la mañana (cuando) la niña le cogió 80 mil pesos al señor (…)”.

Según las distintas fuentes, huyendo de ‘Júnior’, quien intentó agredirla con un cuchillo, la menor se arrojó por el balcón, desde el piso 26 del edificio, y cayó a la piscina.

En lo que ha sido considerado por muchos como un verdadero milagro, la niña sobrevivió y actualmente se recupera en la clínica Napoleón Franco Pareja. El subdirector científico de la llamada también Casa del Niño, Hernando Pinzón, reveló que la joven está fuera de peligro.

Tras conocer el hecho, la Policía Metropolitana de Cartagena capturó al hombre de la menor y lo condujo ante un juez de garantías que, tras evaluar las condiciones de la retención, ordenó su libertad inmediata.

 

Las preguntas

Además de exaltar lo realizado por la Gobernación de Bolívar en este caso en particular, en el marco de la discriminación positiva que le es dable a las autoridades administrativas, la opinión pública se pronunció sobre el hecho, particularmente a través de las redes sociales, y a manera de una reflexión colectiva se hizo varias preguntas tendientes a provocar acciones de las instancias correspondientes.

Una de las preguntas más recurrentes fue sobre la responsabilidad de las autoridades locales que, a juicio de decenas de cibernautas, deben evitar no solo que los menores trabajen sino, sobre todo, que lo hagan hasta altas horas de la madrugada. “¿No ve la Policía, ni ninguna otra autoridad, que decenas de niños trabajan en los alrededores de los parques, plazas y plazoletas todas las noches, para la ‘distracción’ de extranjeros y locales?”, preguntó X-men 16 a través de su cuenta en Twitter.

También hubo preguntas sobre la responsabilidad de las autoridades policivas en los procedimientos que conllevan capturas en flagrancia de ciertos individuos. En sus muros en Facebook, varios cibernautas cuestionaron que una persona detenida instantes después de un determinado hecho, acusada además de intento de agresión y haber incitado -al parecer – a una menor de edad a la prostitución y al consumo de alucinógenos, haya quedado libre por supuestos malos procedimientos al momento de la aprehensión.

“Como alguien dijo, lo que le ocurrió a esta niña es consecuencia de la extrema pobreza, es verdad, pero también es una muestra de la inoperancia de un Estado corrupto e indolente, que en el caso de Cartagena está por lo visto más al servicio de la mal llamada industria turística y de los poderosos en general”, expresó Luis D’Horta, miembro del colectivo Cartagena Visible; “o si no, pregúntese por qué ninguna autoridad ni ningún medio de comunicación ha dicho siquiera cómo se llama el agresor; si hubiera sido alguien de estrato bajo ya todo el mundo lo supiera”.

 

Contexto:

– “Ahora Sí se vive el turismo para los cartageneros y sus residentes”: Dionisio Vélez Trujillo

– Por iniciativa de la Alcaldía y del Concejo de Cartagena se realizará un gran debate sobre la implementación de la Ley de Víctimas

– Los niños con precio

– Dos extranjeros en líos

 

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