La inminencia de un apagón

amylkar-acosta2Por Amylkar Acosta Medina *

A riesgo de volverme monotemático, me veo en la penosa necesidad de volver sobre la calamidad pública en que se ha convertido la pésima calidad, ineficiencia e intermitencia con la que se presta un servicio tan esencial como lo es la energía en la región Caribe por parte de Electricaribe. Según lo denunció el cronista deportivo Iván Mejía, esta semana se jugó un partido entre el DIM y el Valledupar Fútbol Club en la capital del Cesar y en lugar de los 90 minutos reglamentarios se tomó más de 3 horas por cuenta de 4 apagones en el Estadio Armando Maestre Pavajeau, los cuales obligaron a interrumpir esas mismas veces el juego en la cancha. Hechos como estos se repiten a diario, hospitales, hoteles y restaurantes se abocados constantemente a esta contingencia de los cortes intempestivos, amén de las fluctuaciones de voltaje que estropean y dañan los equipos y electrodomésticos.

Lo más grave, además de la recurrencia, de esta anomalía es que la tendencia es a su agravamiento. Según Encuesta reciente sobre calidad de vida del programa Barranquilla cómo vamos, la satisfacción por el servicio de electricidad prestado por Electricaribe descendió del 77% en el 2009 al 40% (¡!) en el 2015. El promedio de horas de cortes de energía en los hogares en la región Caribe se elevó a las 90 horas/año (¡!), doblando el promedio nacional que ronda las 45.5 horas/año. De allí que, según el reporte de la Superintendencia de Servicios Públicos, las reclamaciones contra Electricaribe representan el 70% del total de acciones interpuestas por los usuarios en la Dirección Territorial Norte, lo que a su vez equivale al 26% del consolidado nacional. Y, en lo corrido del año, dichos reclamos se han incrementado en un 26% con respecto al mismo periodo del año anterior. Esto es una barbaridad!

Por ello, no es de extrañar que esta problemática se convirtiera en la primera prioridad para los mandatarios de la región. Recién elegidos se dieron cita el 17 de noviembre pasado en Barranquilla para exhortar al propio Presidente de la República Juan Manuel Santos para que se le buscara una solución urgente. En efecto, el Presidente Santos atendió sus súplicas y presidió una Cumbre energética el 14 de enero en Barranquilla y de allí salieron varias decisiones, que sólo han sido cumplidas a medias. Es como si estuviéramos en la época de la Colonia, cuando las leyes de Indias que promulgaba la Corona se obedecían pero no se cumplían.

El Presidente ordenó constituir un capital autónomo con los ingresos esperados del PRONE, para lo cual sólo basta con adelantar un ejercicio de ingeniería financiera y hasta la fecha nada de nada. Igualmente dispuso que el paquete de proyectos del Plan5Caribe, que contempla las principales obras y las más necesarias para corregir el enorme rezago que acusa el Sistema, fuera categorizado como de interés estratégico (PINE) para hacer más expedita su ejecución y tampoco. Se convino en reunir la Comisión de seguimiento al Plan5 Caribe que integró el ex ministro Tomás González por lo menos cada 15 días y 5 meses después no ha sido citada la primera vez.

Ahora bien, el Gobierno Nacional procedió a abrir las convocatorias y a adjudicar los proyectos correspondientes a subestaciones, compensadores, transformadores y redes del Sistema de Transmisión Nacional (STN) y del Sistema de Transmisión Regional (STR), que son las que le conciernen en el Plan5Caribe, que demandarán inversiones del orden de los $4 billones. Es decir la Nación ha venido cumpliendo con lo suyo. No así Electricaribe, que tiene la responsabilidad de hacer las inversiones correspondientes a las redes del Sistema de Transmisión Local (STL), que al corte de abril sólo tenían un avance del 11% de los $248.000 millones que debe invertir este año, de un total de $1.1 billones que le toca invertir del Plan5Caribe. Nos veremos, entonces, enfrentados a una situación muy delicada: se podrán concluir las obras ya contratadas a través de la UPME, pero no se podrá lograr el cometido de mejorar la calidad de la prestación del servicio por el “corto circuito” que significa no disponer de las redes a las cuales se conectan los usuarios finales.

Pero la situación ha pasado de castaño a obscuro porque Electricaribe no sólo no ejecuta los proyectos a los que está obligada, alegando que no cuenta con los recursos para hacerlo, mientras su matriz Gas Natural Fenosa se niega a capitalizarla, como se lo pidió el Presidente Santos, sino que tampoco es capaz de ejecutar los recursos provenientes del fondo PRONE, para la normalización de redes, que le transfiere el Ministerio de Minas y Energía, dado que le incumben por ser ellos los operadores de red en la región Caribe. Lo delata la Contraloría General de la República (CGR) al hacer público su hallazgo de un presunto detrimento patrimonial del orden de los $65.733 millones, girados para la normalización de redes por parte del Ministerio pero no invertidos. Con ello se demuestra que la incapacidad de Electricaribe para ejecutar los proyectos no es sólo atribuible al problema de “flujo de caja” que alega. Pero como, de acuerdo con la Ley de Murphy, todo aquello que anda mal es susceptible de empeorar, la CGR ha podido establecer que las fiduciarias apenas dan cuenta de $7.734 millones e indaga por la suerte del resto.

Advertidos estamos por el propio Gerente de la empresa José García SanLeandro, quien al referirse a las inversiones, “hacemos lo que el déficit de caja nos permite” , dicho de otra manera, ellos hacen lo que pueden, qué se puede esperar de Electricaribe. Y remata diciendo: “cómo va a meter plata en un negocio en el que está es tapando un agujero”. Lo peor, entonces, está por venir y si no nos avispamos los 7 departamentos de la región Caribe a los cuales sirve están ante el riesgo inminente de un apagón general. Y no es para menos, la deuda de Electricaribe con los bancos se aproxima a los $2 billones y el vencimiento de la misma se concentra, en más de un 70%, en los años 2016 y 2017. Y, según ha trascendido, Electricaribe puede estar en el próximo mes de agosto ante la imposibilidad de servir su deuda y ante el impago de la misma no va a poder seguir jineteando con la banca, esta podría bloquear los créditos a la empresa y esta a su vez se quedaría sin con qué pagar la factura de la energía que compra. Si se llega a materializarse este evento, inmediatamente XM, que es el operador del Sistema, procedería a ordenar la limitación de suministro y los generadores, que son sus acreedores podrían hacer efectivas las garantías.

A los problemas anteriores se viene a sumar un problema que a estas alturas se torna insalvable y es la pésima reputación de Electricaribe entre sus usuarios y entre las autoridades, lo cual ha llevado a estas a plantear como única salida un cambio de operador. Con tal fin le planteamos a los gobernadores de la región Caribe y fue acogida por parte de ellos la propuesta para estructurar a través de una Banca de inversión un nuevo esquema de un gestor – operador de la red que hoy opera Electricaribe. Esta propuesta le fue presentada el 27 de mayo al Ministro de Minas y Energía y dos meses después sólo hemos recibido la callada por respuesta. Mientras tanto, como dice el adagio popular, el que espera se desespera y estamos hablando de 2´600.000 usuarios y más de 10 millones de estoicos residentes afectados. ¡Y tanto va el agua al cántaro hasta que al final se rompe!

* Presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos

 

 

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