S.O.S. por las comunidades ancestrales de las islas de Tierrabomba y Barú – II

dav

Tal como informamos en una nota anterior, la Contraloría General de la República dictaminó, tras la realización por parte de expertos de un “análisis fisicoquímico de las muestras de agua y sedimentos” tomadas “durante las obras de dragado” que actualmente se adelantan en la Bahía de Cartagena, que sus resultados “indican la presencia de compuestos tales como Mercurio, Cadmio, Cromo, Zinc, Cobre y Calcio”.

En un informe hecho público la semana anterior, el órgano de control advierte que “los registros de los análisis fisicoquímicos realizados a las muestras tomadas en los sedimentos del dragado en la Bahía de Cartagena, perteneciente al Programa de Seguimiento y Monitoreo de Condiciones Ambientales del Agua y Sedimentos Marinos del PMA del Proyecto, que fueron presentados a la ANLA, confirman la presencia de Sustancia de Interés Sanitario, en concentraciones que se constituyen en factores de riesgo para la salud de las comunidades de Bocachica y Caño del Oro, principalmente” (<<< leer nota en RevistaMetro).

Tal como lo informó también en este portal, voceros de la comunidad de Tierrabomba, agrupados en la Asociación de Consejos Comunitarios -Asococ – advirtieron que las autoridades ambientales y el ministerio público deben prever con acciones concretas y no sólo anuncios “las consecuencias nefastas que se podrían presentar con la puesta en marcha de la nueva fase del dragado, profundización y ampliación del canal de acceso de la bahía de Cartagena”, y convocaron a una reunión el pasado jueves (9 de junio) a la cual asistieron representantes de la Alcaldía de Cartagena, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique -Cardique, la Personería, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la República, DIMAR, la Autoridad Nacional de Pesca y Acuicultura -AUNAP y la Corporación de Inspectoría Ambiental -Coriambiental, entre otras entidades públicas y privadas.

En la reunión, tras analizar el informe de la Contraloría, se decidió “convocar al alcalde Manolo Duque Vásquez para que lidere la búsqueda de una solución al problema ambiental del mayor cuerpo de agua de la ciudad; asimismo, se determinó hacer un llamado al Gobierno Nacional para aunar esfuerzos y articular acciones inmediatas encaminadas a resolver la problemática ambiental de la Bahía de Cartagena y evitar riesgos en los ecosistemas y la salud de la población”, como informó a diferentes medios el director de Cardique, Olaff Puello Castillo.

Tras la reunión, al día siguiente, el mismo Puello, acompañado por otros funcionarios de la autoridad ambiental y la Contraloría, realizaron una visita de inspección a varios puntos de la Bahía de Cartagena, entre ellos el lugar donde se desarrollan las obras complementarias de reforzamiento de los fuertes de San José y San Fernando, en el canal de acceso al cuerpo de agua, donde “se pudo constatar que aún se realizan obras de dragado y remoción de sedimentos, que posiblemente estén alterando la calidad de las aguas y por eso Cardique realizó un monitoreo para hacer el análisis respectivo”, como señaló el funcionario.

Tras el recorrido, los funcionarios de Cardique y de la Contraloría visitaron al alcalde Manolo Duque en su despacho en el Palacio de la Aduana. E inmediatamente, tras el correspondiente intercambio de informaciones, se decidió conformar un grupo de trabajo cuya acción inicial “será la promoción de una reunión con carácter urgente con la presencia de los ministros de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Transporte y del Interior, así como del director de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales -ANLA”, de acuerdo con lo revelado por otra fuente de Cardique.

“Queremos acciones concretas, no más análisis ni pruebas”

El mismo instante en que funcionarios de Cardique y la Contraloría inspeccionaban unas obras de dragado que se realizan en los alrededores de los fuertes de San José y San Fernando, en Bocachica, este reportero visitaba a dos de los raizales que -según pudimos constatar – desde hace más de 30 años vienen solicitando a las autoridades locales y nacionales mayor atención a los problemas que genera la contaminación de la Bahía.

En medio de unos rústicos archivadores, de diversos tamaños, donde reposan miles de folios y recortes de diarios y revistas sin clasificar pero en los que él encuentra lo que busca sin complicación alguna, el veterano periodista comunitario, veedor ciudadano y dirigente cívico Esteban Guerrero Angulo nos cuenta sin tapujos, documentos en mano, todo lo que recuerda sobre el tema.

Lo mismo haría en su residencia Isidoro de Ávila Cogoy, un bocachiquero de 83 años que en su juventud -no recuerda con exactitud la fecha – fundó con otros lugareños la primera asociación de pescadores de la población, “de la que me retiré siendo vicepresidente cuando ya no pude salir más a pescar”. Rodeado de varios nietos que, como nos habría de confesar, “son mi adoración y mi verdadera razón de existir”, Isidoro nos cuenta también lo que conoce de la contaminación de la Bahía.

Según Guerrero Angulo, “hace cerca de 30 años hubo un derramamiento de un producto venenoso, lo llamaban algo así como Lorsban, un insecticida que, creo, que se usaba para controlar plagas de insectos y su nombre científico era Clorpirifós o algo así, y ese derrame ocasionó la muerte de millares de peces. Fue desde ese momento que vedaron la bahía, pero la gente ha seguido pescando por necesidad”.

Similar información suministró De Ávila Cogoy. “La primera contaminación, que yo recuerde, la produjo la Dow Química, con un derramamiento que perjudicó directamente a los 48 pescadores que en esa época estábamos organizados pero en general a las poblaciones de Bocachica, Caño del Oro, Ararca y Pasacaballos”, señaló; “nosotros demandamos y el año pasado salió la demanda, pero hay intereses enfrentados, y lo que dicen es que van a coger ese dinero para obras, pero nada de eso se ha dado”.

“Sí, no es un secreto que la bahía está contaminada, por múltiples causas; eso no es nuevo”, diría el periodista Esteban Guerrero sobre el último informe de la Contraloría. “Mi idea es que miremos hacia el Japón, donde tecnificaron la pesca y tienen unos barcos que, según supimos, están en condiciones de negociar con países como Colombia; esa sería la solución al problema de los pescadores, que tienen prohibido pescar en la Bahía pero no están en condiciones de salir a pesar a mar abierto”, manifestó.

Para Guerrero, lo preocupante es que cada cierto se habla del tema pero no se toman decisiones de fondo. “Cuando yo fundé el Consejo Comunitario de Bocachica, hace aproximadamente 15 años, cuando el Defensor del Pueblo era Arturo Zea Solano, hicimos varias reuniones en las que se tocaron los problemas de la isla, entre ellos el de la contaminación, pero al sol de hoy todo sigue igual”. Según Guerrero, “la contaminación nadie la controla; se siguen haciendo dragados y otros trabajos en ocasiones sin consulta previa, y muchos líderes de aquí lo que hacen es sacarle provecho particular a cada situación”.

Para De Ávila, “creo que el principal problema es la falta de control a las obras del canal de acceso a la Bahía; el problema de la contaminación por plomo y mercurio, sobre todo, afecta hoy a más de 300 pescadores, de manera directa, e indirectamente a toda la población. Esperamos que el señor alcalde y el gobernador nos tiendan la mano porque nuestra población, como se sabe, vive casi toda de la pesca; ojalá”, dijo, “esta vez aprovechen para atender integralmente a nuestra gente que lo que tiene es necesidades de todo orden”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial